Huelga de los Choferes de Córdoba: Un balance necesario

En la ciudad de Córdoba durante el mes de junio los choferes realizaron una huelga de nueve días, en rechazo a la paritaria nacional acordada por la dirección nacional de la UTA (un aumento del 21% en cuatro cuotas). Es una pelea que dan todos los años porque tienen un convenio distinto al nacional, con mayores conquistas: los choferes cordobeses tienen una jornada de trabajo de siete horas, que siempre hizo necesaria una compensación. Permanentemente las empresas y la municipalidad maniobraron para no otorgarlo, pero terminaban concediendo y aumentando, de paso, el boleto a los usuarios.

Pero este año, Mestre, después de ocho días de mantener a los cordobeses sin transporte público, despidió choferes y rompió la huelga con micros que partían desde una base militar, custodiados por la policía provincial, la Federal y la Gendarmería.

En el caso de Córdoba, los dirigentes nacionales de la UTA, coincidieron con el intendente radical Mestre, en contra de otorgar aumentos superiores a la miseria acordada por ellos en la paritaria nacional, porque podían dispararse conflictos parecidos en todo el país.

Algunos delegados del sindicato cordobés, resolvieron en asamblea arrancar la huelga por:
Un aumento superior al 21% acordado a nivel nacional; que no se efectúe en cuatro cuotas sino de una sola vez, y que ese incremento se incorpore al sueldo básico.
La normalización del sindicato UTA-Córdoba, que se encuentra intervenido por UTA nacional desde hace un año.

La renovación del parque automotor, que sufre un deterioro generalizado.
A los cuales se sumarían la reincorporación de los despedidos por el conflicto.

Los gremios de la provincia que integran la CGT nacional y popular: Personal de los Organismos de Previsión Social, Federación de Sindicatos Municipales Unidos, Sindicato de Conductores de Remises, Sindicato de Luz y Fuerza, Docentes (Ctera), el Sindicato Único de Recolección de Residuos y Barrido de Córdoba (Surbac), junto a la CGT regional Córdoba, respaldaron la huelga y el 12 de junio casi 10.000 trabajadores se movilizaran en apoyo a los choferes y  estaba en preparación un paro general en toda la provincia. En este sentido, la huelga revivió la vieja tradición de los gremios y agrupaciones sindicales de base de actuar en solidaridad con los trabajadores en lucha, haciendo suyas las reivindicaciones parciales.

El saldo de esta etapa de la pelea fueron 170 trabajadores despedidos y el no cobro de los días de paro.

Por otro lado, todas las empresas de colectivos –Coniferal, Tamse, Aucor, Ersa– se unieron formando un claro frente patronal y de los gobiernos municipal, provincial y nacional para romper la huelga. A ese frente se sumaron las fuerzas policiales y también la Fuerza Aérea, que cedió su predio para depósito y cabecera de los colectivos de emergencia.

Este frente antiobrero abarca a las cúpulas sindicales, a la Iglesia y a los partidos políticos patronales. En realidad, todos coinciden en imponer un plan de aumento de la desocupación, de baja salarial, de recorte de conquistas y de beneficios, de aumento de tarifas de los servicios e impuestos, de deterioro de la educación y la salud públicas en beneficio de la privada. Éste es el verdadero pacto de «gobernabilidad» que rige desde que asumió Macri.

También coinciden en canalizar la reacción de los trabajadores y el pueblo –que se manifiesta en las calles, en los piquetes, en las huelgas y las ocupaciones de empresas–, hacia los pasillos de los ministerios de Trabajo y de Justicia, y fundamentalmente hacia los procesos electorales de agosto y octubre.

Lo que pasó en Córdoba fue importante porque varios sindicatos y agrupaciones de base, estudiantes y población en general se manifestaron a favor de los choferes, fue un ejemplo de lo que hay que hacer en cada lucha por más pequeña que sea.

Pero también debemos extraer la conclusión que el frente patronal-gobierno es un enemigo poderoso, porque a pesar de las contradicciones y de las crisis entre ellos debido a que el plan económico del macrismo es un desastre, están unidos contra las reivindicaciones obreras y populares.

Seguramente de este conflicto se aprendieron muchas cosas, una de ellas es que la lucha no será fácil ni corta. Prepararse para huelgas largas que despierten la solidaridad y el apoyo del conjunto de la población será una extraordinaria escuela. La participación de los trabajadores es esencial para derrotar a este o cualquier otro gobierno de los patrones. Por eso es un error ilusionar con victorias rápidas y espectaculares.

Debemos prepararnos para conflictos largos, donde todas las decisiones se tienen que tomar en asambleas, donde los dirigentes escuchen a todos los trabajadores, no solo a un sector de vanguardia. Se gana con democracia sindical y con preparación, organización (comités de huelga) para convencer a todos los trabajadores, para organizar la ayuda económica (fondo de huelga), para informar, para la distribución de víveres y para las visitas casa por casa si fuera necesario, comité de autodefensa para enfrentar a las patotas de la burocracia o los ataques de las fuerzas de seguridad que están al servicio de las patronales. Estas actividades sirven para que el conjunto de los trabajadores tome conciencia de que las luchas no pueden ser resueltas por la sola existencia de un grupo de compañeros dispuestos a muchas hazañas, ni solo por discursos para los medios. Y sirven además, si se defiende lo fundamental: la unidad para tomar medidas que tengan respaldo de la base, donde el conjunto de los compañeros evalúen cómo ven el conflicto, que todos asuman la lucha como propia. Y donde la solidaridad que se gane se canalice hacia fortalecer la huelga.

Otra de las cosas que habrá que aprender es cuándo pasar a la ofensiva y cuándo hay que retroceder. La lucha de clases es como una guerra, y un general que sólo sabe atacar y no sabe cuándo pasar a la defensiva no es garantía de triunfo sino de derrota. También debemos saber que algunos conflictos se van a perder, y si eso ocurre debemos reconocerlo en lugar de ocultarlo, porque de las derrotas también se aprende. Acostumbrarnos a este carácter dinámico de la lucha es parte del aprendizaje que deberemos hacer.

La solidaridad brindada por los trabajadores cordobeses fue un ejemplo.
Los reclamos de los choferes siguen vigentes.
¡Reincorporación inmediata de los despedidos!
¡Pago de los días caídos!

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