Llamado a todas las organizaciones sindicales, sociales, politicas y de derecho humanos para detener el plan colonizador del estado de Israel en territorio palestino

Sí, la izquierda sionista me acusa de antisemita, sobre todo porque sostengo que es necesaria la destrucción del Estado sionista. 

Como marxista, parto de la base de que el proletariado de una nación que explota y oprime a otra, como Israel a los árabes y palestinos, no puede liberarse. La clase obrera judía es heredera de una gloriosa tradición en la lucha de clases: el camino del proletariado occidental, incluido el argentino, está sembrado de una multitud de heroicos luchadores judíos. Pero ese proletariado no podrá́ seguir hasta el fin, ni reverdecer y superar su gloriosa tradición, mientras no se ponga de parte de los palestinos y los árabes, que son reprimidos, perseguidos y esclavizados por el Estado de Israel. El genocidio es una constante del sionismo, desde los primeros años hasta la reciente invasión del Líbano y la masacre de los campamentos de Sabra y Chatila. 

Nahuel Moreno, marzo de 1986

La verdad de las «democracias del primer mundo» está demostrada en el caos y muerte provocados en medio de la pandemia del Covid-19, desde la Unión Europea hasta América. Pero a la vez han dejado al desnudo el racismo, la xenofobia y la violencia incrustadas en los regímenes de explotación dominantes tanto en los Estados Unidos como en un «moderno e ilustrado» Israel: a pocos días del asesinato policial de Gregory Floyd en Minnesota, era asesinado a manos de la policía de fronteras de Israel, Iyad al-Hallaq, un palestino autista de 32 años. Tanto uno como el otro integran una lista ya incalculable de víctimas de la opresión social, política y económica.

Al avance colonizador del Estado de Israel contra el pueblo palestino no lo detienen ni la crisis sanitaria ni la pandemia: el 1º de julio estaba previsto el envío al Parlamento del proyecto de ley con el que el Estado de Israel pretendía blanquear la anexión de los territorios ocupados por la fuerza a los palestinos en Cisjordania.


Proceso de colonización del territorio palestino

En los Estados Unidos, una coalición de políticos y parlamentarios demócratas y grupos judíos han iniciado un llamado a impedir la ayuda militar estadounidense a Israel en repuesta a la anexión planificada de territorios palestinos. La parlamentaria Alexandria Ocasio-Cortez impulsa una campaña de firmas que insta a la administración Trump a tomar medidas que impidan esta decisión política del gobierno de Israel.

Otras iniciativas similares están circulando en la comunidad judía en los Estados Unidos, exigiendo la rendición de cuentas y acciones concretas a instituciones judías estadounidenses contra la política de anexión.

Cisjordania y la Franja de Gaza, con capital en Jerusalén Este, es la tierra donde las autoridades palestinas pretendían fundar un Estado independiente, después de décadas de expropiación, expulsión, represión y violencia ejercida contra su pueblo por parte del Estado de Israel.

Las conversaciones y los acuerdos de paz han sido inútiles, porque Israel no dejó de avanzar con la ocupación. Cuando se retiró de la Franja de Gaza en 2005, continuó con el control de sus fronteras, sus aguas territoriales y su espacio aéreo. El Estado de Israel ha construido un apartheid en los territorios palestinos. Las presiones económicas y militares que Israel impone sobre los palestinos están planificadas para desalojarlos o esclavizarlos de forma definitiva.

Desde 1948, cuando se estableció un Estado teocrático-racial, el pueblo palestino sufre un verdadero genocidio de parte de los usurpadores, que han usado métodos de guerra civil para quedarse con sus tierras y sus propiedades. La Comisión Económica y Social para Asia Occidental de las Naciones Unidas publicó en 2017 un informe que concluía que Israel había «establecido un régimen de apartheid que domina al pueblo palestino en su conjunto», incluidos sus ciudadanos palestinos, documento vetado por la presión de Israel y de los Estados Unidos. Pero la realidad del apartheid continuó. Israel ha basado la construcción de su Estado en la destrucción de un pueblo.


Hace 74 años que el pueblo palestino lucha por su existencia

Anticipando estas nuevas iniciativas del gobierno israelí, el presidente Mahmud Abbas rechazó cualquier anexión unilateral y advirtió a Israel y Estados Unidos que se retiraría definitivamente de los Acuerdos de Oslo. Mientras tanto, el ministro de gabinete israelí Ofir Akunis anunció la postergación, por ahora, de este último trámite parlamentario, esperando un respaldo más contundente de Trump. El Reino Unido, la ONU, la Unión Europea y países árabes se pronunciaron contrarios a esta decisión, una más de las tantas que el Estado de Israel suma en su avance colonialista.

Bajo el poder de fuego de las fuerzas armadas israelíes y el respaldo permanente de los Estados Unidos a la ocupación, se ha fomentado y financiado la campaña para la construcción y consolidación de colonias en esa parte de Cisjordania, donde ya viven 500.000 israelíes en 132 colonias.

Debemos pronunciarnos contra la colonización del territorio palestino por parte del estado de Israel

Los pueblos latinoamericanos, a través de sus organizaciones sindicales y sociales, partidos de izquierda, políticos, parlamentarios y organismos de derechos humanos deberíamos lanzar una campaña contra la planificada anexión israelí de Cisjordania.

En Argentina, donde la comunidad judía constituye una de las más numerosas fuera de Israel, en defensa de los derechos que le asisten al pueblo palestino y en repudio a toda decisión colonialista deberían pronunciarse todas las organizaciones que se proclamen democráticas, entre ellas las de la comunidad judía.

Por la Resolución 114/2020, firmada por el canciller Felipe Solá, la Argentina adoptó el pasado 8 de junio la definición de «antisemitismo» de la Alianza Internacional para la Rememoración del Holocausto (IHRA por sus siglas en inglés).

Hace pocos días en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se votó una nueva definición de antisemitismo. La legisladora Claudia Neira, del Frente de Todos, partido que impulsó la resolución, recordó que «la defensa irrestricta de los derechos humanos» es en la Argentina una «política de Estado», y que la pluralidad de apoyos obtenidos para la «nueva definición» «demuestra que frente al antisemitismo hay un solo frente común» entre las fuerzas políticas de la Ciudad.

Sería mucho más destacable y necesario que, en el mismo marco de una defensa irrestricta de los derechos humanos, se vote otra resolución de repudio a la nueva agresión del Estado de Israel contra el pueblo palestino.

Jorge Altamira, del PO Tendencia denunció: «La ratificación de ese texto fue solicitada por el ministerio de Relaciones Exteriores (114/2020) a todos los parlamentos del país y a la Corte Suprema. La IHRA está solventada por las potencias imperialistas e Israel; Argentina es el único país latinoamericano entre sus 36 participante…» 

La legisladora Marta Martínez de Autodeterminación y Libertad, único voto en contra de la resolución promovida por el Frente de Todos y otros partidos en la Legislatura porteña, argumentó que la nueva definición de antisemitismo «no puede acallar a los millones que denunciamos en el mundo sus crímenes [del Estado de Israel] contra el pueblo palestino», «que nada tiene que ver con la discriminación por creencias religiosas», y la denunció como «una forma de intentar censurar y perseguir todas aquellas voces que nos oponemos y denunciamos su política colonialista y asesina contra el pueblo palestino».

Y agregó:

«En el día de hoy votamos en contra y en soledad en la Legislatura una ley para adoptar la definición de “Antisemitismo” aprobada por la IHRA, impulsada por el Frente de Todos y UCR Evolución y votado por TODOS los bloques, incluso los del FIT, salvo el de Autodeterminación y Libertad.»

La nueva definición dice:

«El antisemitismo es una cierta percepción de los judíos que puede expresarse como el odio a los judíos. Las manifestaciones físicas y retóricas del antisemitismo se dirigen a las personas judías o no judías y/o a sus bienes, a las instituciones de las comunidades judías y a sus lugares de culto.»

El Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino se manifestó en contra de la resolución votada en la Legislatura:

«… queremos señalar que tal adhesión, concebida como un acto de compromiso con los derechos humanos, la igualdad y la no-discriminación…, puede esgrimirse como una herramienta de hostigamiento y persecución para silenciar las críticas hacia un Estado que, recurrentemente, violenta las normas de los Sistemas de Derecho Internacional Público y de Derechos Humanos y a la doctrina que lo sustenta… La manipulación se completa… presentando los juicios condenatorios a los actos del Estado ocupante y colonizador de Palestina y de su ideología segregacionista como valoraciones hacia grupos y personas que profesan una religión específica, recrean una cultura particular o hablan una lengua determinada, que remite a los pueblos del Medio Oriente. De esta forma, se despliega el chantaje retórico… excluyendo del campo discursivo las voces que articulan la solidaridad con el pueblo palestino.»

Por medio de un Carta Abierta firmada por el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas, Atilio Boron, Norman Briski, Stella Calloni y demás personalidades, se expresó el rechazo a la nueva versión porque «no queda muy claro por qué se considera que esto significa que la definición de antisemitismo se equipara con antisionismo.» «No es ilógico pensar que esto podría dar lugar a una serie de interpretaciones que –como ha sucedido en muchas ocasiones– lleva a impedir denuncias sobre violaciones de derechos humanos, ocupación ilegal de territorios o aplicación de políticas avasalladoras de la dignidad humana, como viene ocurriendo desde hace más de siete décadas con el caso del pueblo palestino… »

«Desde nuestra probada vocación democrática rechazamos el antisemitismo en todas sus formas, más aún si consideramos que también son semitas los miembros de la comunidad árabe. Pero de la misma manera nos oponemos a la judicialización de nuestro derecho a opinar negativamente sobre el sionismo o cualquier idea política racista, discriminadora y colonialista contra cualquier ciudadano o pueblo del mundo.»

Si el Frente de Todos de CABA y el conjunto de los partidos que los apoyaron con su voto, con la excepción de AyL, quieren demostrar su anhelo democrático frente a todo vasallaje colonialista e imperialista en el mundo, deberían ahora pronunciarse y convocar al repudio de la anexión de Cisjordania, por parte del Estado de Israel.

Esto último, de igual forma, no eliminaría la responsabilidad del presidente Fernández y de la Cancillería argentina de otras decisiones que acompañaron a la resolución 114/2020, como fue la primera visita de Estado de Alberto Fernández, en enero, a Israel, ya sea como política para demostrar distancia de la firma del memoradum con Irán, para lograr apoyo en la negociación de la deuda o para defender el negocio de exportación de carne kosher. En plena cuarentena, 7 frigoríficos argentinos pudieron iniciar la faena kosher, un proceso especial llevado a cabo por rabinos (traídos especialmente de Israel) que permite exportar carne a Israel, y que seguramente entusiasmó a Felipe Sola y a Alberto Fernández, porque ese negocio superará los 300 millones de dólares este año.

Debemos reforzar las declaraciones de repudio del Comité de Solidaridad con el Pueblo Palestino, de la Carta Abierta impulsada por Nora Cortiñas y otros, de la legisladora Martínez de AyL y del PO Tendencia, sumando repudios desde nuestros cuerpos de delegados, sindicatos, organizaciones sociales y políticas, no solo contra la resolución de la Cancillería argentina sino contra el peligro inminente de legitimación pretendida por Israel de la colonización de Cisjordania.

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