2- EL GOBIERNO DE GERARDO MORALES, EXCELENTE ALUMNO PARA APLICAR LAS POLITICAS DEL FMI


El pueblo jujeño salió a pelear


El pueblo jujeño vivió jornadas históricas, salió a pelear, tomó las calles, cortó las rutas y enfrentó a las fuerzas represivas de Morales. Eso es lo nuevo. Lo viejo y conocido son los gobiernos como el de Morales, con sus favores a los empresarios y capitalistas que explotan bajo condiciones inhumanas a miles de jujeños, con desocupación crónica y empleos informales, con el saqueo y usurpación de tierras y propiedades. El cargo de gobernador le permitió a Morales y su familia llenarse los bolsillos con los negocios donde participa directamente o mediante prebendas que recibe de los verdaderos dueños del poder económico, como los empresarios Blaquier y Manzano. Morales compartió esos privilegios con el peronismo, con el presidente del PJ de Jujuy, propietario del principal diario local, de clínicas y de la empresa de recolección de residuos de San Salvador, Rubén Rivarola. Según el periodista Juan Alonso, sus negocios no terminan ahí, realiza el mantenimiento de la Nueva Terminal y posee una flota de más de 200 camiones y equipos viales como contratista del Estado de Jujuy. El vicepresidente del PJ, Guillermo Jenefes, es dueño de Radio Visión Jujuy S.A. Es un importante terrateniente tabacalero con epicentro en Perico, además de propietario de los casinos de San Salvador y del Hotel Howard Johnson de calle Güemes.

Juan Alonso agrega que,

“Su hermano Sergio Jenefes fue nombrado vocal del Superior Tribunal de Justicia de Jujuy, parte del Partido Judicial provincial que mantiene presa a Milagro Sala hace más de 2.700 días y le niega la posibilidad de viajar a Buenos Aires para tratar su trombosis.”

El poder económico tiene nombre y apellido, pero es difícil que sean individualizados en los medios de comunicación, se convierten en un poder en las sombras o “Estado paralelo”, que designan o tumban ministros, o en el mejor de los casos aumentan las presiones, con chantajes o cautelares judiciales, y hasta con la proscripción de los dirigentes más populares como en el caso de CFK. Esa minoría, dueña de los monopolios y holdings de empresas asociados a los capitales financieros internacionales, solo busca un objetivo: que sean los trabajadores y las masas populares quienes paguen las consecuencias del pago de la deuda, de la paralización económica por la pandemia y de la dependencia estructural de la economía argentina. Son quienes empujan hacia medidas que favorezcan sus negocios como la devaluación brusca del peso, recurrir a más préstamos, la eliminación de subsidios, achicar todavía más el gasto del Estado, terminar con el régimen jubilatorio y los convenios laborales, debilitar al máximo las organizaciones sindicales y sociales, y fijar límites a los aumentos salariales. Por esa razón Gerardo Morales quiere demostrar que un buen alumno aplica el ajuste sin importar las consecuencias, y pretendió imponer el orden con violencia, copiando los métodos aplicados por las dictaduras durante los años 70 o por los gobiernos represores de Sebastián Piñera en Chile o el de la presidenta de facto en Bolivia, Jeanine Añez, responsable directa de la salvaje represión contra el pueblo boliviano durante el golpe pro norteamericano que buscó terminar con la vida de Evo Morales y de su vicepresidente.

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