3- JUJUY PERDIO FUENTES PRODUCTIVAS Y LABORALES POR LA POLITICA ECONOMICA APLICADA DURANTE LA DECADA DEL 90


Jujuy perdió fuentes productivas y laborales  por la política económica aplicada durante la década del 90

Jujuy fue una de las tantas provincias azotadas por las políticas de la etapa peronista del menemismo, con privatizaciones, la desaparición del tren y la destrucción de fuentes productivas. Cuando se habla de “nueva matriz productiva” con posibilidades de empleo a partir del litio, de las plantaciones de cannabis, etc., la población trabajadora sabe de qué se trata: aprendió a lo largo de décadas de explotación y de apropiación de recursos por una minoría que es cada vez más rica, mientras la mayoría trabajadora es expulsada de sus fuentes de supervivencia.

¿Adónde quedó el complejo minero-forestal-siderúrgico nacional Altos Hornos Zapla? El primer centro siderúrgico de la Argentina, que inició actividades en 1945 bajo la dirección de la empresa estatal de Fabricaciones Militares, en el departamento de Palpalá en Jujuy. El Estado (en el capitalismo) que en una etapa histórica sirvió al desarrollo productivo hacia un país independiente, en otra puede estar al servicio del capital. Esta segunda función, el estado argentino la cumplió en los años 90, cuando se privatizó, entre otras empresas, Aceros Zapla y se perdieron más de seis mil empleos, se dio nacimiento a políticas como los llamados “microemprendimientos y microcréditos” solo para limitar los niveles de pobreza y acrecentar el endeudamiento de las familias trabajadoras, obligadas a la informalidad laboral, la desocupación crónica y a recibir la caridad de los planes sociales. Las recetas menemistas no constituyeron ningún un motor económico y social, o de desarrollo de fuerzas productivas, todo lo contrario. Se fortaleció la especulación financiera y la inversión privada asociada al capital financiero extranjero, para explotar las minas recibiendo beneficios fiscales y legislación favorable al saqueo privado de la riqueza del subsuelo.

Bajo la Constitución de 1853 se reconocía y se regulaba la propiedad estatal del subsuelo. Por esa razón, en nuestro país y a lo largo de su historia, el subsuelo perteneció siempre al Estado, oscilando entre la jurisdicción nacional y la provincial. Se necesitó la reforma constitucional de 1994 (pacto radical-peronista) y su artículo 124 primero para lograr, que los recursos energéticos de la Nación se transfirieran a las provincias, lo cual permitió abrir el camino de los negocios de los llamados “feudos” provinciales, donde la actividad extractivista y la propiedad privada sobre la riqueza del subsuelo por descubrir, permitieron la apropiación de los recursos por los capitales privados. Una historia que el ex ministro del Interior del gobierno de Menem, José Luis Manzano, conoce muy bien, ya que se convirtió en uno de los mayores beneficiarios del plan privatizador menemista: el funcionario peronista se convirtió en un acaudalado empresario iniciando una carrera meteórica de acumulación y creciente renta desde 1995. En la actualidad es dueño de multimedios, de empresas petroleras y de energía, de Edenor, de constructoras, de mineras, asociado con capitales extranjeros y nacionales, con importantes inversiones en la explotación del litio tanto en Jujuy como en Catamarca, como en proyectos mineros, en un proceso capitalista de acumulación y concentración económica.

El reconocido empresario José Luis Manzano no solo es el accionista mayoritario, sino también el presidente de la firma [Integra Capital] que se quedó con la mina El Aguilar de Jujuy. Según indica La Política Online, el fondo del ex ministro menemista y empresario de medios promociona una vida útil de diez años al yacimiento. (...) desde Integra Capital estiman exportar unos 70 millones de dólares anuales. (...) la intervención del gobernador de Jujuy habría sido clave. [Manzano] hizo valer sus extensos contactos políticos y destrabó la compra luego de una reunión con el gobernador Gerardo Morales.“Manzano no solo es un protegido del gobierno nacional, es un tipo que intimida a propios y extraños. Con sus negocios hace que se diluyan todas las grietas”, afirmó a LPO una fuente al tanto de la operación. (01-2022)

Estas posibilidades de negocios que facilita el traslado de la función pública a la actividad privada y viceversa, no distingue los colores políticos: peronistas, radicales, macristas, compiten entre ellos por el reparto de una torta que en una etapa perteneció al Estado. Se apropian de los beneficios de la extracción y negocios de exportación de los recursos que pertenecen a la población trabajadora. Con la hipocresía que los caracteriza, en la función pública aplican planes de austeridad con el argumento que tienen cajas provinciales deficitarias para pagar sueldos a los médicos, los maestros y la policía.

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