La independencia de la clase trabajadora
Los trabajadores no pueden esperar de brazos cruzados un programa elaborado en los recintos institucionales sin la participación y acción obrera, menos todavía si se pretende negociar aspectos fundamentales de la política económica en consenso con los enemigos acérrimos de clase. Con el sistema capitalista se beneficia una minoría que cada vez es más rica, y que sus intereses son opuestos a la mayoría trabajadora. Donde ganan ellos, la mayoría pierde.Por esa razón para la elaboración de un PROGRAMA se debe partir de las necesidades de los que peor situación sufren, en realidad de la mayoría trabajadora, de los que construyen el país todos los días. Un PROGRAMA POLÍTICO ESTRATÉGICO debatido sin condicionamientos, en el sindicato, donde todavía existan condiciones para la libertad de opinión junto a los delegados de base; con los trabajadores vecinos del barrio y activistas territoriales que respeten las distintas expresiones políticas de la base; en las escuelas públicas, con los padres y maestros; en las cooperativas y fábricas recuperadas por los trabajadores, etc., no puede ser un programa elaborado solo por los que votan al peronismo, entre los trabajadores debemos integrar a todas las ideologías, no importa si son de izquierda o radicales, si son católicos, evangelistas o ateos, nuestra única condición es mantener la intransigencia contra la patronal y la burocracia sindical cipayas.
Esa tarea debería servir en primer lugar para construir una red de reclamos y acciones de lucha en el camino de lograr UN PLAN DE LUCHA NACIONAL CONTRA EL AUMENTO BRUTAL DEL COSTO DE VIDA, sin perder de vista que el PROGRAMA de salida de la crisis del país no debe venir de arriba, no debe ser fruto de los dirigentes políticos entrenados en la rosca para no perder privilegios, debe convertirse en la tarea estratégica del conjunto de los trabajadores.

Comentarios
Publicar un comentario