EL DISCURSO DE LA CRISIS Y EL GIRO INTERNACIONAL DE VOLKSWAGEN
¿Por qué exigen ritmos que nos rompen el cuerpo con la excusa de la competencia asiática? Esta es la verdad oculta de Volkswagen: el gigante alemán es socio en China, pero ajusta en Pacheco, reconvirtiendo sus inversiones globales hacia la industria de la guerra mientras descarga el costo de esa reestructuración sobre nuestras espaldas.
¿Crisis de la fábrica o ajuste encubierto? ¿Qué hay detrás de las suspensiones?
Para los trabajadores de la planta de General Pacheco, el día a día se ha vuelto una carrera de resistencia. Las suspensiones rotativas y la presión silenciosa de los "retiros voluntarios" no son problemas individuales, ni tampoco se deben a una "baja productividad" de los operarios mecánicos.Lo que estamos viviendo en la línea de montaje es un mecanismo económico preciso. Cuando las multinacionales ven recortadas sus ganancias en los países centrales, activan un sistema de compensación: la gerencia local reduce el personal, pero mantiene intactas las metas de fabricación. El resultado es matemático: menos operarios haciendo el doble de esfuerzo. En la economía política, esto se llama aumentar la tasa de ganancia mediante una mayor sobreexplotación, es decir, elevando la tasa de plusvalía. No estamos ante una crisis de la fábrica, sino ante una reorganización del trabajo para resguardar los beneficios de la casa matriz.
La trampa del "Fantasma de China" y la complicidad del SMATA
La dirección de la empresa y la cúpula del SMATA repiten el mismo libreto: "Tenemos que aceptar la reestructuración porque hay que competir con la invasión de los gigantes automotrices de China". ¿Es real este argumento?Si analizamos la economía global de la corporación, descubrimos una realidad muy distinta. El Grupo Volkswagen no compite contra China desde afuera: es socio estratégico de los principales pulpos estatales chinos (como SAIC) desde hace más de 40 años. De hecho, la nueva plataforma para la renovación de la pick-up Amarok se basa en tecnología y acuerdos comerciales desarrollados en el propio gigante asiático.
¿Por qué usan entonces el argumento de la competencia asiática? Lo usan como una herramienta de presión. La dirigencia sindical utiliza el miedo a perder el empleo para disciplinar a los trabajadores y forzarlos a aceptar la entrega de conquistas históricas en los convenios por fábrica. El objetivo no es ganarle a China, sino abaratar el costo de la mano de obra argentina.
La confesión de Oliver Blume y la ruta de los dólares hacia las armas
Para entender el verdadero tamaño del ajuste, hay que mirar el tablero internacional. El presidente ejecutivo (CEO) mundial del grupo, Oliver Blume, presentó un plan que duplica la liquidación de puestos de trabajo, proyectando 100.000 despidos en todo el mundo hacia 2030. No es una crisis por falta de plata; es una crisis de sobreproducción capitalista. Antes de la pandemia, metieron mega-inversiones para fabricar 12 millones de autos anuales. Como el mercado civil se saturó, ahora el ejecutivo ordenó recortar la producción a un techo de 9 millones de unidades por año.El semanario alemán Der Spiegel destapó el plan de vaciado completo: en el transcurso de los próximos cinco años van a eliminar la fabricación de autos en las plantas de Zwickau y Emden, seguidas a largo plazo por Hannover y Neckarsulm, destruyendo más de 45.000 empleos en la propia Alemania.
¿Qué hacen con los dólares que nos sacan del lomo en Pacheco si ya no los invierten en autos civiles? Transfieren el negocio directamente hacia la industria de guerra, porque las armas hoy les garantizan contratos estatales y ganancias monumentales. Esto ya es una realidad concreta: los balances oficiales confirman que su filial de camiones pesados, MAN, firmó un acuerdo con Rheinmetall (el gigante militar europeo que fabrica los tanques Leopard) para producir vehículos militares de transporte de tropas.
Al mismo tiempo, según reveló una investigación del diario inglés Financial Times y confirmó la cadena Deutsche Welle (DW), están negociando de forma confidencial con la contratista estatal israelí Rafael Advanced Defense Systems. El plan es cerrar definitivamente la fabricación de autos civiles en la planta de Osnabrück para el año 2027. Medios locales como Clarín e Infobae detallaron que quieren reconvertir esos galpones para fabricar las plataformas de lanzamiento, camiones pesados y generadores del sistema de misiles "Iron Dome" (Cúpula de Hierro). Mientras la reconversión de nuestros puestos de trabajo destruye familias en el sector civil, ellos mudan las inversiones de nuestro esfuerzo al negocio de la muerte.
Nuestras propuestas: un plan propio de los trabajadores frente al ajuste
Sabemos que hoy la relación de fuerzas está difícil y que no se puede armar una huelga de un día para el otro. Pero los trabajadores no podemos tragarnos el verso de la patronal. Estas banderas que planteamos no son una lista de deseos imposibles. Son las herramientas que nos sirven para abrir los ojos y entender de qué manera tenemos que cuidar nuestros puestos de trabajo.Si sobra laburo o baja la producción, la salida no es echar gente, sino repartir las horas de trabajo entre todos. Podemos bajar la jornada a las horas necesarias para que nadie se quede en la calle, pero cobrando lo mismo.
Que la empresa abra los números reales de su balance: Si los gerentes dicen en la prensa que pierden plata o que tienen costos caros para justificar los despidos y las suspensiones, que pongan las cartas sobre la mesa delante de todos los trabajadores. Tienen que mostrar esos datos verdaderos a una comisión elegida por nosotros. Después de 17 años consecutivos de récords de ventas en el país gracias a nuestro esfuerzo, tenemos todo el derecho a saber la verdad para defender la comida de nuestras familias.
No tragarnos el verso de competir contra los compañeros de Brasil o Alemania: El patrón es exactamente el mismo en todos lados y los sindicalistas vendidos nos dividen por países para bajarnos el sueldo a todos por igual. Frente al chantaje de que van a mudar la producción si no aceptamos el ajuste, la salida no es competir a ver quién cobra menos. Saber que en todo el mundo sufrimos el mismo plan de Volkswagen es lo que nos sirve para defendernos con más fuerza acá adentro.
Nuestra conciencia como trabajadores empieza por entender cómo funciona el negocio a costa de nuestras espaldas. Ver la realidad con nuestros propios ojos y estudiar cómo nos explotan es el primer paso para organizarnos con los compañeros de confianza del sector, sin esperar a que los de arriba nos salven.
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