El sistema educativo soviético

Por: Samuel Escalante

En la frívola redacción de las llamadas cláusulas de educación de las leyes fabriles, en la carencia de aparato administrativo adecuado, que, en gran parte, convierte en consigna ilusoria este deber de enseñanza, en la oposición desplegada por los patronos contra esta misma ley de enseñanza y en las artimañas y rodeos a que acuden para infringirla, resplandece una vez más el espíritu de la producción capitalista.
Karl Marx

Como nos recuerda Marx, la educación de las masas trabajadoras no ha sido históricamente interés de la burguesía. De su franca oposición inicial, los capitalistas pasaron a su aceptación, pero defendiendo una educación segmentada según el origen social: el hijo del obrero tendría acceso a una educación que le permitiría adquirir los saberes necesarios para operar eficazmente las máquinas en la producción industrial y que le debería enseñar a ser sumiso ante las ordenes del patrón y las leyes del Estado. El hijo del burgués una educación en la que se debían incorporar el trabajo científico y la investigación, las artes y las ciencias, una formación para dirigir sus negocios y los asuntos estatales. De este modo, el ideal educativo de los capitalistas ha sido que el obrero sea instruido para ser obrero y el burgués para ser burgués.

A pesar de esa división, tanto el hijo del obrero como el hijo del burgués sí deben formarse con una máxima común: su educación los debe preparar para la competencia en el mercado capitalista; la ideología educativa burguesa venera el individualismo, idolatra la imagen del triunfador e impone su noción de competencia, oponiéndose así a cualquier principio cercano a la solidaridad y el apoyo entre iguales.

La educación en regiones como América Latina ha sido vista tradicionalmente por la burguesía como un privilegio de las élites, si han existido avances sociales que la ubican en este momento como un derecho en muchos países no ha sido por una concesión de la clase capitalista en el poder, ha sido una conquista de las masas trabajadoras que han salido a luchar una y otra vez por el acceso y la defensa de la educación pública.

Pero una forma distinta de concebir la educación y los sistemas educativos no sólo ha sido posible, se ha hecho realidad a partir de los grandes triunfos revolucionarios. La revolución rusa de octubre de 1917 construyó un modelo educativo sobre principios completamente diferentes, que fue ejemplo para el resto del mundo y expresión de los nuevos valores que pretendía establecer el país de los soviets. En la actualidad la burguesía y sus escribas pretenden borrar y olvidar conscientemente la experiencia educativa soviética, para nosotros, por el contrario, ese legado histórico debe ser recordado y defendido como resultado del mayor triunfo de la clase obrera hasta la fecha.

La constitución de la URSS de 1918 estableció en el artículo 17 de su título segundo el derecho a la educación pública y gratuita, de este modo, a diferencia de la mayor parte de la naciones capitalistas en su época, garantizó ese derecho a los trabajadores y decretó el deber del Estado de hacer efectivo su acceso a una educación universal y gratuita: “Art. 17 «Con el fin de garantizar a los trabajadores el acceso real a la cultura, la RSFSR se propone ofrecer a los campesinos pobres y a los obreros una instrucción completa, universal y gratuita»”.

La administración de la enseñanza escolar en la URSS fue responsabilidad del Comisariado de la Educación y de las artes. Un amplio grupo de bolcheviques estuvo en la dirección de este comisariado entre los que se destacaban personalidades como Lunacharski y Krúpskaia. El Comisariado de la educación y las artes formuló los principios básicos de la enseñanza y creó una gran cantidad de jardines de infancia y una red de escuelas experimentales y colonias infantiles.

En sus documentos se destacaba la idea de una “escuela única”, un sistema de escuelas desde el kindergarten hasta la universidad, al cual deberían ingresar todos los niños -sin distinción de clase social o género-, y que tenía que asegurar una educación que les diera a las nuevas generaciones las mismas opciones de desarrollo. El sistema educativo soviético se fundaba así en el principio de igualdad de oportunidades, tenía que hacer posible que el hijo de un obrero industrial, del director de la industria o de un científico accediera en las mismas condiciones a una educación general, universal en la primaria y la secundaria. No aparece aquí la pretensión de una segmentación que asegure en materia educativa la reproducción de las desigualdades sociales, la sociedad soviética pretende una educación que permita el desarrollo pleno de todas las capacidades humanas.

La educación era libre, obligatoria y laica. La defensa de la libertad de cátedra estaba estrechamente vinculada al concepto de pensamiento crítico, los docentes en el Estado Obrero debían desarrollar el sentido crítico de sus estudiantes, tarea que incluso León Trotsky planteaba para los educadores como parte de su lucha dentro del sistema educativo capitalista: “La tarea de la educación cultural consiste en despertar y desarrollar la personalidad crítica entre las masas oprimidas y esclavizadas. La condición indispensable para esto es que el mismo educador posea una personalidad desarrollada en un sentido crítico”[1].

La educación soviética tomó lo más desarrollado del pensamiento pedagógico de su época, aplicó la llamada educación progresiva que se desarrollaba en Estados Unidos y Europa, de allí que fuera una educación antiautoritaria, que fomentaba, la creatividad del niño, las relaciones informales entre profesores y alumnos, la enseñanza activa, y que promoviera una ampliación del currículo que incluía estudios sobre el medio ambiente, la educación física, la estética y la preparación en habilidades y oficios manuales. Se abolieron las tareas en casa, los castigos y los exámenes, se promovía el desarrollo de actividades de instrucción al aire libre y se proporcionaba comida caliente a los estudiantes.

La escuela única era politécnica, buscaba la familiarización activa, móvil y creativa con el mundo, pero también con el trabajo agrícola e industrial en todas sus gamas. Pretendía relacionar a los niños con cierto número de habilidades técnicas básicas, que eran practicadas en un taller de la escuela bien equipado, sin iniciar en la preparación para los oficios que se dará hasta al final de la adolescencia, en la formación universitaria.

Pero quizás la expresión más concreta de su carácter ampliamente democrático y progresista, se expresa en el hecho de que las escuelas eran autoadministradas por los maestros y los alumnos, los estudiantes tenían libertad para poder organizar toda clase de sociedades, se aseguraba el mínimo control y supervisión del exterior. El sistema educativo funcionaba a partir de soviets de la enseñanza elegidos por la población en los distintos niveles territoriales y encargados de la enseñanza en cada zona. Las escuelas eran administradas por el soviet de la escuela, compuesto por maestros, representantes de la población trabajadora del distrito y alumnos mayores, junto con un representante del departamento local de educación. El comisariado de educación estaba en la cima de una organización piramidal que partía de los soviets. El horizonte de la orientación educativa de la URSS es claramente expuesto por Nadezhda Konstantínovna Krúpskaia:

Todavía no pueden deshacerse de la antigua concepción de las masas como objeto de cuidado de la intelligentsia, como si fuera un niño pequeño e irrazonable… no tuvimos miedo de organizar una revolución. No tengamos miedo del pueblo, no tengamos miedo de que se equivoque al elegir representantes, de que meta a los curas. Queremos que el pueblo dirija al país y sea su propio dueño… Siempre pensamos en los viejos términos, que basta con que no escatimemos esfuerzos y con que trabajemos día y noche por la causa del pueblo. Pero eso no es nada. Nuestro trabajo consiste en ayudar realmente al pueblo a tomar su destino en sus manos[2].

Ese espíritu, ese horizonte y esa práctica pedagógica solo pudieron ser limitados -luego de la muerte de Lenin- por la contrarrevolución estalinista, pero aún así el sistema educativo soviético nació y se desarrolló sobre bases muy distintas, las del mayor triunfo revolucionario de la historia: el octubre obrero de 1917.

Nota: utilizamos como texto de referencia la obra Lunacharsski y la organización soviética de la educación y de las artes[3].

[1] Trotsky, León. Por la libertad de educación, 10 de julio de 1938.
[2] Krúspskaia, Nadezhda. Sobre los soviets de la enseñanza - 1918
[3] Fitzpatrick, Sheila. Lunacharsski y la organización soviética de la educación y de las artes (1917-1921). Siglo XXI, 2017.


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