La salud en la revolución Rusa

Por: Isabel Martínez y Alejandra Iribarne

El sistema sanitario de Rusia, luego de la revolución de octubre de 1917 dio un salto en calidad. Rusia era uno de los países más atrasados en este y otros temas por el lastre Zarista, además, la Primera guerra y la guerra civil habían eliminado la mayor parte de la industria moderna y había sometido el país a la hambruna y la miseria. Cuando los bolcheviques asumieron el poder se enfrentaron a estragos en la población, producidos por las epidemias como tifus, tuberculosis, viruela, cólera, entre otras; esta situación que no era ajena a otros lugares del mundo -incluso en los países capitalistas más desarrollados-, fue motivo de discusión para Marx, Engels y, posteriormente, Lenin, quienes en sus obras revelan cuánto depende la salud de los trabajadores del modo de producción que subyace en la base de toda la vida social. Por consiguiente, la higiene social no es sólo una ciencia médica, sino también una ciencia política y social, cuya base es la teoría marxista-leninista acerca del desarrollo de la naturaleza y la sociedad humana.

Es decir, muchas enfermedades, epidemias, pandemias y su control o desaparición dependen de la clase que domina el sistema económico y de los intereses por la acumulación de ganancias o por la eliminación de las pandemias. Esto se puede constatar en la actualidad con la emergencia del Covid- 19, pues la búsqueda de la vacuna obedece a intereses de venta y compra como cualquier mercancía en el sistema capitalista. Los gobiernos no están protegiendo a las personas del coronavirus y nos hacen creer que no hay otra forma de actuar ante una crisis socio sanitaria de tal magnitud y que lo más importante es la economía y para ello hay que salvar a los bancos y a las grandes empresas. Esto se explica porque en el capitalismo la economía es para producir ganancias para una clase, la burguesía que es la que controla el estado, mientras que en el socialismo ésta es para producir servicios; la salud, por lo tanto, es un negocio en el capitalismo, mientras que en el socialismo es un servicio público prioritario.

ORGANIZACIÓN DEL SISTEMA SANITARIO

El Sistema sanitario soviético fue concebido por el Comisariado del Pueblo para la Salud en 1918. El cuidado de la salud debía ser controlado por el Estado y se les proporcionaría gratuitamente a sus ciudadanos.

Los bolcheviques anunciaron en 1917 que “se requiere una ‘legislación sanitaria integral’, así como el suministro de agua potable, la canalización nacional y la supervisión sanitaria de las empresas comerciales e industriales y las viviendas residenciales.”​ El Congreso de la Unión de Enfermeras de toda Rusia se fundó en 1917 y en 1918 tenía 18,000 miembros en 56 sucursales. Para diciembre de 1917 todos los trabajadores asalariados contaban con servicios que incluían accidentes y enfermedades, atención médica y licencia de maternidad. Todas las industrias contaban con un servicio médico que se encargaba de la atención de los trabajadores y de realizar actividades de promoción de la salud y prevención de las enfermedades laborales. El seguro social se reorganizó como un plan de beneficios de enfermedad y accidentes de cinco niveles que en principio incluía atención médica y tratamiento médico en octubre de 1918.[1]

En el mismo año se estableció el Comisariado de Salud Pública. Un Consejo de Departamentos Médicos se estableció en Petrogrado. Nikolai Semashko fue nombrado Comisario del Pueblo de Salud Pública y desempeñó ese cargo hasta 1930. Sería "responsable de todas las cuestiones relacionadas con la salud de las personas y el establecimiento de todas las reglamentaciones (relacionadas con ella) con el objetivo de mejorar los estándares de salud de la nación y de abolir todas las condiciones perjudiciales para la salud" de acuerdo con el Consejo de Comisarios del Pueblo en 1921[2]. En consonancia con las decisiones del Partido y del Poder soviético, interpretándolas y desarrollándolas creativamente en la salud, dejó señalado que el fundamento del trabajo en salud en la sociedad soviética descansa en “todo el sistema de medidas tomadas por el gobierno soviético para mejorar las condiciones de trabajo y de habitación de la población”, es decir, de las formas de vida incluyendo el aumento de salarios, el establecimiento de comedores públicos, la limitación de las horas de trabajo, la elevación del nivel cultural de la población, la eliminación del analfabetismo y el crecimiento general de la educación, de la vivienda, entre otros, que son determinantes sociales con impacto en la biología.

Durante los primeros años de la unión soviética, Semashko basó un sistema de atención médica en varias ideas: principios comunes de organización y centralización de la atención médica, igualdad de acceso a la atención médica para todos los ciudadanos, métodos y tratamientos de prevención unificados y la eliminación de la base social de las enfermedades. Semashko también incluyó la realización de amplias medidas sanitarias, epidemiológicas y terapéuticas, involucrando al público en la atención de salud, dando prioridad a los niños y las madres.

Este modelo integrado fue todo un éxito en el tratamiento de enfermedades infecciosas como la tuberculosis, la fiebre tifoidea y el tifus; se sustentaba en la organización de los soviets (concejos democráticos de trabajadores), la participación del pueblo en la toma de decisiones sobre los problemas de salud; en la prevención y la promoción de la salud, y fue cimentado por la planificación socialista de la economía. Siguiendo las políticas de la primera constitución socialista[3], la industria fue nacionalizada para producir los productos farmacológicos necesarios para combatir las enfermedades, se confiscaron grandes existencias de medicinas a los especuladores y se repartieron equitativamente según las necesidades. Se creó la división químico-farmacéutica en el Instituto Ruso de Química Aplicada y en el Instituto de Investigación Químico-Farmacéutica encargados de producir antibióticos, vitaminas, antitoxinas y vacunas.

Se trazaron los lineamientos para la educación en salud e higiene denominada “Ilustración sanitaria”, que se desarrolló rápidamente durante los primeros años del poder soviético en la lucha contra las enfermedades, no sólo para combatirlas y prevenirlas, sino también para garantizar la salud continua de la población que construiría la nueva sociedad. Otro lineamiento sanitario importante fue el relacionado con las actividades de medicina física y deportiva. Todos los habitantes de la Unión Soviética tenían un tiempo diario de dos horas para realizar actividad física con el propósito de disminuir la prevalencia de las enfermedades crónicas.[4]

La jornada laboral de los trabajadores de la salud era de 6,5 horas, distribuidas en 3 horas para la atención clínica, 3 horas de asistencia a domicilio y media hora destinada a la educación para la salud. La protección sanitaria, desde los médicos más calificados hasta los feldshers[5], llegaba a los hogares.

Debido a todas estas medidas, imposibles dentro del capitalismo, este modelo pudo proporcionar a los ciudadanos soviéticos una atención médica competente y gratuita y contribuyó a la mejora de la condición de salud de la nación

EL TIFUS[6]

Una gran amenaza para la salud, en los primeros años de la revolución fue el tifus. Aún no existían los antibióticos y ésta es una enfermedad contagiosa y mortal que se transmite al ser humano mediante los piojos y las pulgas; prospera en condiciones de suciedad, hacinamiento y falta de saneamiento. En la Primera Guerra Mundial y en la guerra civil, los piojos viajaron en los uniformes de los soldados y se extendieron a las poblaciones de ciudades y áreas rurales devastadas y campos de prisioneros de guerra. En toda Europa Oriental, millones de personas se infectaron, pero el gobierno soviético inmediatamente puso en marcha un plan para luchar contra esta enfermedad. Lo primero fue una gran campaña de educación sanitaria. Los vagones de ferrocarril recorrieron todas las áreas que estaban bajo su control llevando exposiciones sobre temas sanitarios. Los trabajadores, los sindicatos, las organizaciones de mujeres, los grupos juveniles y el partido Bolchevique crearon comités para visitar e inspeccionar los alojamientos y las instituciones públicas, enseñar a la gente sobre la limpieza, distribuir jabón y luchar contra el piojo.

En las estaciones de trenes se instalaron equipos de desinfección para tratar a varios miles de pasajeros diariamente. Se establecieron unas 250.000 camas para pacientes con tifus y unas 300 estaciones de aislamiento y desinfección a lo largo de los ferrocarriles y vías fluviales. Cientos de destacamentos de baño y desinfección fueron creados en el ejército para limpiar de piojos a las tropas. La limpieza, el aislamiento y la educación sin duda contribuyeron a la reducción final de la epidemia. Se crearon laboratorios para investigar y generalizar las medidas efectivas.

Y todas las epidemias que llegaron a la URRS fueron encaradas de manera similar. Poniendo a disposición del combate a las enfermedades todos los recursos económicos, humanos y científicos. Garantizando incluso los salarios a las personas obligadas a permanecer en cuarentena.

En una entrevista concedida al periodista Jakob Friis, quien viajó a Rusia durante la pandemia, el Dr. Pervukhin, de la organización responsable de los medicamentos, dijo: “Superamos la gripe española mejor que el mundo occidental. Estamos en condiciones de combatir las epidemias con mucha más fuerza que en los viejos tiempos”[7].

“En 1920, Nikolai Semashko, el principal funcionario de salud, escribió: ‘Podemos decir sin exagerar que las epidemias de tifus y cólera fueron detenidas principalmente por la asistencia de los comités de trabajadores y campesinos’[8].

En medio de la guerra y la hambruna, los bolcheviques llevaron a cabo una política más científica, efectiva y democrática para combatir las epidemias que la que, un siglo después, llevan los países capitalistas más ricos del mundo ante el Covid- 19.

AVANCES EN EL SISTEMA SANITARIO, GRACIAS A LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA

Con el sistema Semashko, la revolución socialista hizo posible avances en el sistema sanitario, imposibles en el capitalismo y que se evidencian en algunos datos: entre 1923 y 1927, el gasto en servicios médicos aumentó de 140,2 millones de rublos por año a 384,9 millones de rublos. En 1928, ya se tenían 158.514 camas de hospital en áreas urbanas, 59.230 en áreas rurales, 5.673 camas de centros médicos en áreas urbanas y 7.531 en áreas rurales, 18.241 camas de maternidad en áreas urbanas y 9.097 en áreas rurales. Entre 1928 y 1932 se construyeron 2.000 nuevos hospitales. El Gosplan[9] proyectó que el gasto en salud sería el 16% del presupuesto total del gobierno en 1929.

La formación de los profesionales de la salud también fue un gran reto de la revolución. Hacia 1913, existían tan solo 13 escuelas de medicina, por lo tanto, se invirtió en aumentar el número de establecimientos para la enseñanza de las ciencias de la salud. Se otorgaron becas a los estudiantes y de esta forma aumentó el número de graduados entre médicos, enfermeras, parteras y feldshers[10]. Fue así como el número de estudiantes de medicina aumentó de 19.785 en 1913 a 63.162 en 1928 y 76.027 en 1932.[11]

La restauración del capitalismo en la URRS llevó con él, entre otros, el negocio de la salud a través de las aseguradoras privadas, los hospitales fueron desmantelados perdiendo su capacidad instalada y equipamientos. El sistema sanitario soviético terminó cayendo bajo el yugo privatizador del Banco Mundial y del FMI, para ser absorbido por la voracidad capitalista de la industria farmacéutica y de la medicina privada.

A pesar de que la salud no se salvó del proceso de burocratización Stalinista, se pueden extraer lecciones del modelo del tratamiento de enfermedades contagiosas. Pues este sistema sanitario –y todas las conquistas en materia de salud e investigación científica- es el resultado de la revolución de octubre de 1917. No se pueden cerrar los ojos ni minimizar los logros alcanzados para la salud de los trabajadores, porque aún bajo el estalinismo, dista mucho del modelo de salud capitalista que hoy demuestra el predominio de la ganancia por encima de la humanidad.

Las enseñanzas de la revolución socialista evidencian que se hace más vigente la necesidad de que la clase obrera y los oprimidos del mundo se levanten para hacer la revolución socialista que destruya el capitalismo y la dictadura de la burguesía y se imponga la dictadura del proletariado, porque la disposición de la salud y la ciencia deben estar al servicio de la humanidad y no del lucro del capital.

[1] Dewar, Margaret. Labour Policy in the USSR, 1917-1928.
[2] Sigerist, Henry Ernest and Older, Julia. “Medicine and Health in the Soviet Union”. Hathi Trust Library. https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=uc1.b4289355&view=1up&seq=8
[3] Primera Constitución Socialista de RSFSR, Cap. II, art 3c. “Con objeto de asegurar el Poder de los trabajadores sobre los explotadores, quedan ratificadas las leyes de Inspección Obrera y la Ley del Consejo Superior de la Economía Nacional, como primeros pasos hacia la transferencia de las fábricas, industrias, mi­nas y ferrocarriles y otros medios de la producción y de trans­porte, en plena propiedad, a la República obrera y campesina de los Soviets”
Capítulo XVI. Art. 79. La política financiera de la RSFSR, en el momento actual de dictadura de los trabajadores, contribuirá al objeto esencial de la expropiación de la burguesía y la preparación de condiciones de igualdad general de los ciudadanos de la República en materia de producción y reparto de bienes. Para estos fines se establece la tarea de asegurar al poder soviético el derecho a disponer de todos los medios necesarios para la satisfacción de las necesidades locales y generales de la República soviética por encima del derecho a la propiedad privada.
[4] http://www.laizquierdadiario.com/La-salud-como-conquista-de-las-masas-en-el-sistema-sanitario-sovietico
[5] Feldsher es el nombre de un profesional de la salud que proporciona varios servicios médicos en Rusia y otros países de la Unión Soviética, principalmente en las zonas rurales.
[6] Romero, Nicolás. “Rusia 1917. ¿Cómo una revolución venció la pandemia?” Revista De Frente. http://revistadefrente.cl/rusia-1917-como-una-revolucion-vencio-la-pandemia/
[7] Ibíd.
[8] Ibíd.
[9] Gosplán (ruso: Госпла́н) era el comité para la planificación económica en la Unión Soviética. Comité Estatal de Planificación. Una de sus principales tareas era la elaboración de los planes quinquenales. https://es.wikipedia.org/wiki/Gospl%C3%A1n
[10] Paz, Juan. “La salud como conquista de las masas en el sistema sanitario soviético”. La Izquierda Diario. http://www.laizquierdadiario.com/La-salud-como-conquista-de-las-masas-en-el-sistema-sanitario-sovietico
[11] “Sistema sanitario soviético”. Wikipedia, la enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_sanitario_sovi%C3%A9tico


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